Y esque el camino está lleno de piedras, pero es el camino a seguir... Por muchas veces que me caiga al suelo, yo me levanto y SIGO AQUÍ.
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martes, 17 de diciembre de 2013

LA EXPLICACIÓN PROMETIDA (TAREA; EGO)

Bien amigos, como prometí en mi anterior entrada, he querido resumiros que significa esto de que el entrenador debe saber crear un buen clima motivacional orientado a la TAREA y no al EGO.

Como sabemos, la motivación no depende únicamente de factores individuales, sino que también depende de factores sociales, ambientales y, sobre todo, del clima que pueda crear el entrenador.

TAREA                  En este clima motivacional (Teoría de las metas de logro de Ames,1992; Dweck, 1986,1999; Nicholls,1984,1989) es muy importante la comunicación entrenador/jugadores. Se premia el aprendizaje, la colaboración, la maestría, el esfuerzo, se aprende de los errores y cada uno de los jugadores tiene un papel importante en el equipo. Se relacionaría con el clima motivacional percibido creado por el entrenador de apoyo a la autonomía (Teoría de la auto-determinación de Deci & Ryan,1985,1991, 2000) en el que los entrenadores se dedican a escuchar las propuestas de sus jugadores, elogian las ejecuciones deseables y aportan competencia, autonomía y relación a sus niños, que son las tres necesidades psicológicas básicas para favorecer un mayor rendimiento y bienestar.

EGO                Éste clima motivacional (Teoría de las metas de logro de Ames,1992; Dweck, 1986,1999; Nicholls,1984,1989) es perjudicial para los deportistas ya que el entrenador favorece la rivalidad entre compañeros, castiga los errores, elogia únicamente a los “jugadores estrella”. Esto puede llegar, a largo plazo, a favorecer el abandono deportiva. Se relacionaría con el clima motivacional percibido creado por el entrenador de estilo controlador (Teoría de la auto-determinación de Deci & Ryan,1985,1991, 2000) en el que los entrenadores ordenan y controlan a sus jugadores reiteradamente, les dirigen, les dicen lo que tienen que hacer explícitamente, les critican, les hacen sentir excluidos y los motivan a través de la presión, algo que no es nada favorable ya que los jugadores bajo presión salen condicionados al campo y no consiguen el rendimiento óptimo deseable.

Por eso decimos que el entrenador, que ejerce un papel muy importante e influye mucho en sus jugadores, sobre todo si son niños, debe saber crear un clima de entrenamiento  y de motivación ideal orientada a la tarea, es decir al rendimiento y no al resultado, para que el jugador se sienta realizado e integrado en su grupo, para que sea un buen grupo cohesionado y puedan llegar a un buen rendimiento.

Tanto un exceso o una falta de confianza en ti mismo, de motivación intrínseca, puede afectar al rendimiento óptimo buscado y afectar al resultado de la competición.

Mis entrenadores crearon un clima orientado al ego en el que únicamente buscaban resultados que favoreciesen al club dejando de lado otros valores como son la diversión, la cooperación, el trabajo en grupo, la autorrealización…


Es por esto que les aconsejaría cambiar su clima motivacional de ego al de tarea que es muchísimo mas eficaz centrándose en el procedimiento de la competición/entrenamiento en vez de en el resultado para que cada uno de los integrantes del grupo se sientan bien consigo mismos y con sus compañeros de equipo/club deportivo y así obtener menos abandonos deportivos y mas cohesión grupal.

LOS GRANDES MOTIVOS DEL ABANDONO DEPORTIVO

¡Buenas tardes a todos!. He pensado que para concluir mi columna de “ME INTERESA” sería interesante realizar una pequeña síntesis de qué es y de qué depende la motivación y nombrar algunas de las razones mas frecuentes de los abandonos deportivos en España. 
He querido a aprovechar lo que he aprendido del temario de psicología social del deporte en este cuatrimestre que creo que tiene muchísimo que ver con mi tema elegido para la sección de “Me interesa”.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), somos el segundo país en el mundo mas inactivo con lo que a actividad físico-deportiva se refiere. La mayoría de los pocos niños que se deciden a realizar alguna actividad deportiva en vez de pasarse horas y horas enfrente de sus videojuegos y aparatos electrónicos, acaban abandonando el deporte por diversas razones que mas tarde nombraré. 
Según algunos psicólogos sociales, el abandono deportivo es uno de los casos mas frecuentes en los niños que deciden realizan actividad físico-deportiva tanto en deportes colectivos como en deportes individuales.

Comenzaré definiéndoos qué es la motivación: Es la habilidad psicológica que todo ser humano que interactúe en grupo debe poseer. Podemos distinguir entre dos tipos de motivación:
Extrínseca: No hace referencia al rendimiento, sino que se refiere a factores externos como el clima, el público, el equipo/jugador oponente…                                                                                                
Intrínseca: A diferencia de la extrínseca, ésta sí hace referencia al rendimiento tanto individual como el que se pueda aportar a nivel grupal.

La motivación es un valor importantísimo ya que aporta una gran implicación a largo plazo a deportistas de diferentes niveles de habilidad. Sabemos también que la motivación hace referencia a cómo vive la persona esa experiencia deportiva pero las razones que nos impulsan a hacer deporte a cada uno son distintas y cambiantes, podemos ir adquiriendo nuevos motivos de participación e incluso podríamos ordenarlos según la importancia que tengan para nosotros.

Algunas de las razones de participación deportiva son mejorar y aprender ciertas habilidades deportivas; divertirse; superarse; ser físicamente activo y encontrase bien; hacer nuevos amigos… etc.
Algunas de las razones de abandono deportivo son conflictos de intereses que originan competición y no cooperación; porque se le da mucha importancia a la competición, algo que podríamos relacionar con la ideología del culto al rendimiento y de su fracaso en el ámbito educativo; por problemas con el entrenador; porque no se ven capaces de mejorar o se ven “inútiles” por posibles actitudes del entrenador hacia ellos; y, sobre todo, porque no se divierten.

Como habréis podido observar, aquí el entrenador ejerce un papel muy importante e influyente en sus jugadores. Es por esto que debe saber crear un buen clima motivacional orientado a la TAREA y no al EGO haciendo que se sientan bien en su grupo deportivo y aportándoles autonomía, competencia y relación para favorecer un mayor rendimiento y bienestar en el deportista.


¿Os habéis quedado con ganas de saber mas acerca de esto a lo que he llamado “TAREA” y “EGO”? Bien, pues subiré una entrada en la que os explique las diferencias existentes entre estos dos conceptos u orientaciones ya que lo veo necesario para que podáis entender a la perfección mi tema.

ALGO MAS QUE UNA SIMPLE IDEOLOGÍA

RELACIONANDO LA IDEOLOGÍA DEL CULTO AL RENDIMIENTO

¿Qué es?
El culto al rendimiento es una ideología dada en el ámbito educativo de la Educación Física que se centra en exaltar a los alumnos mas habilidosos de cada una de las clases. Es como si el ámbito educativo, de repente, se convirtiese en un ámbito deportivo elitista de alta competición, algo que no es moralmente aceptable bajo mi punto de vista.
De esta manera, únicamente se centran en buscar el máximo rendimiento del grupo dejando de lado las diferencias individuales de cada uno y la diversión realizando actividades que pueden resultar excluyentes y frustrantes para los alumnos menos habilidosos en la práctica.

¿Qué relación tiene con el movimiento?
La ideología del culto al rendimiento tiene bastante que ver con el movimiento ya que puede darse, y de hecho se da, en las prácticas de la asignatura de la educación física.
Obviamente, los profesores que creen en esta ideología no saben distinguir entre un entrenamiento dedicado al ámbito elitista y una clase de una asignatura propia del ámbito escolar en la que, seguramente, el objetivo principal sea el aprendizaje en comunidad en movimiento. Se fijan únicamente en sus alumnos “estrella” como si de ganar algún campeonato con los mas hábiles se tratase, es decir, en unos objetivos que no son del todo moralmente aceptables por lo que los alumnos menos aventajados pueden llegar a sentirse excluidos y que no sirven para el deporte. Bajo mi punto de vista, los partícipes de esta ideología se dedican a enseñar pero no a educar.

Un claro ejemplo sería: En una clase de educación física en etapa de primaria, se está dando como temario teórico y práctico el deporte colectivo del baloncesto y el profesor únicamente da ánimos y se fija en los alumnos que mas tiros libres logran meter en canasta.

¿Cómo podríamos resolver este problema?
Podríamos resolver el problema de esta ideología intentando convencer a los amantes de ésta de que convirtiesen sus clases en actividades físicas en las que todos podamos aprender y divertirnos atendiendo, por supuesto, las diferencias individuales de cada alumno. Los entrenamientos de alto rendimiento no son propios ni característicos del ámbito educativo ya que son poco recomendables. Pueden favorecer el abandono escolar y, al mismo tiempo, al tratarse de las clases de educación física, el abandono deportivo si los niños se llegasen a sentir excluidos e incomprendidos que no sirven para nada.

COMO CONCLUSIÓN:
Creo que esta ideología podríamos relacionarla un poco con nuestro querido libro “Mal de Escuela” en el que los profesores, o la mayoría de ellos, no se percataban de que cada alumno tiene sus características y sus peculiaridades y que no todos aprendían ni del mismo modo ni a la misma velocidad. Y no por esto debemos dejarlos de lado, sino que en estas situaciones es cuando el profesor debe implicarse a largo plazo con su alumnado y comprometerse a llevarlo adelante. Recordad la metáfora de las golondrinas, que por cierto todavía la tengo en cuenta, por mucho que tropiecen en el camino, debemos ayudarlos a salir adelante. “No le dejes caer, échale a volar” fue el lema que a mi compañera Miriam y a mi nos pareció idóneo para resumir este capítulo del libro.

Por otra parte, es una ideología que relaciono con MI ABANDONO DEPORTIVO ya que fue lo que me llevó a abandonar el deporte que tanto me gustaba, que tanto me revivía  y reconfortaba. Pienso que mi antiguo entrenador debería tener en cuenta la cantidad de inconvenientes que tiene fijarse únicamente en el resultado que se pueda conseguir como club deportivo y fijarse un poquito mas en el procedimiento llevado a cabo para conseguir este resultado, es decir, en el rendimiento, enseñando, educando y divirtiendo a sus alumnos/jugadores. De esta manera, nadie se vería involucrado en la angustiosa desmotivación en la que me vi envuelta en ese momento de mi vida.



viernes, 6 de diciembre de 2013

MI ABANDONO DEPORTIVO

Llegó el momento de desvelar el por qué abandoné el tenis, aquel deporte que tanto me hacía sentir bien, que tanto me reconfortaba y que todavía sigue apasionándome.

Como ya dije en mi anterior entrada de ME INTERESA, hice muy buenos amigos en mi aventura deportiva que todavía hoy conservo, pero todos ellos llevaban 5 años de ventaja en este deporte, que fue lo que empezaría, a lo largo de los años, a marcar tan gran diferencia. Y no es que me esté excusando, pero así lo veían mis entrenadores.

Yo era una niña que practicaba deporte por diversión, para distraerme y liberar esas pequeñas tensiones de la escuela que, al ser niños, nos parecen un mundo, para hacer nuevos amigos en un ambiente sano y deportivo pero, sobre todo, para aprender nuevas habilidades, en este caso tenísticas, divirtiéndome.

Al principio teníamos una entrenadora especial, era muy severa, puntual, estricta  pero, a la vez, comprensiva con las diferencias individuales de cada uno de sus alumnos. Con esta encantadora mujer entrenábamos todos juntos divididos en dos pistas, se interesaba por nosotros, realizaba feedbacks bien negativos o bien positivos en cada golpe que realizabas.  Con ella nos esforzábamos al máximo, nos sacaba nuestro máximo rendimiento, todo fluía. Al final de la sesión nos reuníamos y hacíamos un pequeño resumen de la clase mientras estirábamos. En fin, fue una muy buena entrenadora y aunque estaba claro que habían grandes diferencias a nivel de rendimiento y habilidad ella nunca lo revelaba, e incluso lo intentaba disimular para que ninguno de nosotros se sintiese excluido o “inútil”. Debido a la buena y merecida fama que se ganó esta profesora, mucha gente comenzó a apuntarse a tenis en nuestro club; ya éramos una gran familia. Pero las malas noticias llegaron al club, la entrenadora se tuvo que marchar a su ciudad para no volver por motivos personales y le hicimos la despedida que se merecía. Fue una noticia muy triste para todos nosotros porque la queríamos muchísimo.

De pronto, sin comerlo ni beberlo, aparecieron dos nuevos entrenadores como sustitutos permanentes de nuestra antigua profesora que, al parecer, querían cambiar el club de arriba abajo empezando por convertirlo en un club de “entrenamientos de alto rendimiento”, en cuanto era un club que en sus principios propiciaba el deporte, el aprendizaje y la diversión; sobre todo tuvo que ver uno de ellos, que era el que mas poder tenía en el club. Una buena parte de mis amigos de siempre, empezaron a desapuntarse, a abandonar el tenis y nos quedamos muy pocos en comparación de los que éramos antiguamente. Ya nada era lo mismo, empezaron a separarnos por niveles de habilidad digámoslo así, no coincidíamos nunca ni en el día de entrenamiento ni en las horas siquiera y si coincidíamos entrenábamos en pistas que estaban a la otra punta de las que “los mas buenos” entrenaban. Todos estábamos descontentos pero aguantábamos entrenando ansiosos por que llegase el verano. Por lo menos, en el campus de verano hacían algo distinto y nos podíamos juntar todos entrenando y hacíamoso partidos todos contra todos y esto resultaba gratificante, nos recordaba a los viejos tiempos.

Con este modo de organización que adoptaron a lo largo de los años yo cada vez me sentía mas desmotivada, iba a entrenar cada vez con mas desgana, no me esforzaba porque no me incentivaban a hacerlo y fui perdiendo nivel.
Pero en el siguiente campus de verano apareció la gota que colmaría el vaso; tras varios años aguantando esta situación en las que algunos de nosotros, no todos, nos sentíamos excluidos del grupo, apartados, nos sentíamos que no servíamos para el tenis y esto nos llevaba a una gran desilusión; En este campus una amiga y yo acudíamos juntas a entrenar todas las mañanas y el primer día llegamos muy ilusionadas porque se suponía que empezaba una etapa distinta en la que podíamos entrenar todos juntos y jugar partidos contra todos pero algo inesperado sucedió.

Entramos al club y nos pusieron a mi amiga y a mi en una pista aparte con niños de 6 y 7 años… aguantamos un día y dos, pero al tercer día decidí que yo no podía entrenar con niños a los que le llevase casi 10 años de diferencia, encima en plena adolescencia en la que nos quedamos perplejas y buscamos explicación a esta situación. Al no dárnosla, me borré automáticamente, no entendía nada y esto fue el colmo.

Con todo lo sucedido me inundó la desmotivación y el desinterés y desde ese momento no he vuelto a jugar a tenis aunque sigue siendo el deporte que mas me gusta. Espero que os haya parecido interesante el motivo de mi abandono deportivo y que si alguno de vosotros se ha sentido identificado con esta historia estaría encantada de comentarlo en clase con vosotros. En la próxima y última entrada de ME INTERESA haré un pequeño resumen de los principales motivos de abandono tanto deportivo como escolar y realizaré una reflexión al respecto.

sábado, 16 de noviembre de 2013

UN GIRO INESPERADO

¡Hola a toda la comunidad bloguera!.                                                                                         Tras pedir consejo a Víctor en la clase anterior sobre si el tema que había elegido para mi blog era interesante, me di cuenta de que tenia que ser un tema un poco mas específico, del que se pudieran sustraer vivencias que habíamos experimentado a lo largo de los años, para que fuese de alguna manera “nuestra historia”. En un primer momento quise hablar de la motivación, pero hasta que no profundicé en el tema, no me percaté de lo que ello suponía; es un tema muy amplio, incluso diría que demasiado en el que podemos divagar y esto no es bueno. Por esto, con ayuda de las ideas que me propuso Víctor, decidí hablar sobre mi abandono deportivo y la falta de motivación que obtuve en esos años en los que practicaba mi deporte.

Dicho esto, comenzaré con mi primer post describiendo qué fue lo que me llevó a practicar mi deporte, porqué me gustaba tanto el tenis y qué sensaciones experimentaba entrenando.

El tenis era un deporte que me llamaba muchísimo la atención. Veía casi todos los partidos de los torneos que podía y cada domingo nos reuníamos en familia para ver las finales con un buen acompañamiento de refrescos y palomitas, como si de una película acabada de estrenar en el cine se tratase, algo que me llenaba de adrenalina en los puntos mas complejos, satisfacción y alegría.
                                                                                                                                                              Me parecía un deporte bastante difícil al ser individual, pero a la vez, esto era lo que me intrigaba, lo que me llamó la atención para practicarlo. No era como todos los deportes comunes como por ejemplo el fútbol, el baloncesto…con todos mis respetos, y por esto decidí practicarlo. Así que con 9 años me apunté a una escuela de tenis en Alzira. Mis padres me apoyaron al 100% y esto todavía me animaba mas, hacía que me esforzara en mis entrenamientos, que me centrase completamente en lo que estaba haciendo. Ni os imagináis lo divertido que me resultaba entrenar con mis compañeros, lo que me reía en las clases, en los juegos que el profesor proponía…para mí no había nada igual, ninguna sensación que se le asemejase.

Al principio entrenaba cada martes y jueves en la escuela de iniciación, hice infinidad de amigos, que por cierto, todavía conservo, estaba muy contenta con todo lo que iba aprendiendo y progresando, pero poco a poco, y conforme iban pasando los años, mis amigos y yo íbamos subiendo el nivel. Casi todos ellos llevaban desde los 4 años entrenando, una barbarie y esto fue lo que en un futuro marcaría la diferencia. Pero de esto ya os hablaré en el siguiente post, no quiero adelantar demasiado mi historia.

Siguiendo con mis experiencias en este deporte, jugar a tenis para mí suponía casi todo, suponía el despejarme tras largos y duros días de colegio, el reunirme con mis amigos, el relacionarme con un ambiente deportivo en el que realmente si que podías observar que querían educarte, a parte de enseñarte a jugar a tenis, el divertirme y jugar, que en esas edades yo diría que es lo que mas se debe resaltar en la práctica deportiva, y sobre todo, en la iniciación. En definitiva, me sentía una persona realizada.


Espero que os haya parecido interesante y que alguno de vosotros se pueda sentir identificado con mis experiencias y sentimientos en el deporte. También espero que os haya gustado esta primera y pequeña introducción a lo que será mi tema en este blog: mi abandono deportivo y la falta de motivación.